A media mañana volvímos a coger el autobus y nos dirigimos hacia la Gran Presa de Aswan, una de las más importantes del mundo, gran obra faraónica del Egipto moderno construida en la época de Nasser desde 1960 hasta 1971.
Esta excursión no me gustó mucho porque fue una excursión de paso para mi gusto, ya que fue bajar del autobús, hacer los controles respectivos y ver una presa que se podía ver sin pagar. No tenía nada más.
La siguiente visita si que fue bonita: el templo de Philae, construido a partir de la trigésima dinastía cuyo santuario principal está consagrado a Isis y su hijo Harpócrates.
Para llegar hasta la isla donde se sitúa este templo alquilamos unas falucas que nos llevaron hasta él. El viaje fue movidito, ya que teníamos ambientación egipcia por todos lados.
Después de esta visita regresamos al barco para descansar hasta la hora de la cena. Esta noche al ser la última en el barco nos sorprendieron con actuaciones típicas de allí: danza nubia, magía, representaciones...

No hay comentarios:
Publicar un comentario